Siempre me hago la misma pregunta: ¿por qué a la gente le cuesta tanto tener un detalle? Ni siquiera hablo de algo material.
Casualmente, uno de los detalles más bonitos que ha tenido un chico conmigo viene del que peor se ha portado conmigo. Un simple DVD de fotografía. Era gratis, no le costó un solo céntimo. Pero para llegar a mis manos tuvo que verlo primero y acordarse de mí y de mi afición por la fotografía.
Está claro que estoy dolida. Hace un par de días cumplí años, y qué menos que una felicitación de su parte, lo llamaré R. Tiene mi móvil, mi Tuenti, mi msn, y mi reiterada invitación a la celebración de mi cumpleaños. Me río al pensar que realmente le llegué a gustar.
En estos momentos es cuando peco - queriendo- de orgullosa, y digo que no he estado todo este tiempo estudiando, madurando y haciendo dieta para decirle que sí al primero que muestra un mínimo de falso interés.